Un accidente ocurrido en el verano de 1970 dio origen a muchas leyendas

La Zona del Silencio: una tierra llena de mitos cuyo origen está en un cohete militar de EEUU

¿Cómo se origina una leyenda? Es una pregunta que no resulta fácil de responder. Pero a veces podemos hacernos una idea revisando ciertos casos.

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En el norte de México existe un lugar conocido como la Zona del Silencio. Se encuentra en el llamado Bolsón de Mapimí, una zona desértica que abarca los estados mexicanos de Coahuila, Chihuahua y Durango. El 11 de julio de 1970, la Fuerza Aérea de EEUU lanzó un cohete Athena RTV desde el complejo de lanzamiento de Green River, Utah. Ese tipo de cohetes se usaban en pruebas para simular la reentrada en la atmósfera de un misil balístico intercontinental.

El lanzamiento se hizo a las 8:40 GMT desde el Pad 1 de Green River, y el objetivo era el campo de pruebas de White Sands, en Nuevo México. Sin embargo, algo falló, el cohete se saló de su rumbo y acabó cayendo a unos 320 km al sur de la frontera con México, en la zona del Bolsón de Mapimí, en el sur del estado de Chihuahua. En el momento del accidente, el cohete llevaba dos pequeñas cápsulas de cobalto 57, un isótopo radioactivo utilizado en las llamadas “bombas saladas”, un tipo de armas que provocan explosiones más pequeñas que las armas convencionales, y cuyo propósito es contaminar una amplia zona con radiación.

La noticia del hallazgo de los restos del cohete Athena RTV en la Zona del Silencio en el Toledo Blade el 4 de agosto de 1970 (Fuente: News Google).

Estados Unidos dirigió una nota de disculpas a las autoridades mexicanas por el error y pidió su ayuda para localizar el cohete. A comienzos de agosto de 1970, unos campesinos mexicanos encontraron los restos del Athena RTV, según informó el diario Toledo Blade. Se organizó una operación de rescate para recuperar los restos, y las autoridades estadounidenses señalaron que las citadas cápsulas de cobalto 57 no suponía un peligro al estar selladas.

Una señal indicando la localización de la zona del silencio (Foto: Cryptocône / Wikimedia).

A partir de entonces, se empezaron a extender rumores sobre ese lugar. Todo apunta a que un ciudadano mexicano, que fue contratado para proteger los restos del cohete durante la operación de rescate, habría sido el origen de las primeras historias que circularon sobre el sitio, que hablaban de anomalías magnéticas que impedían la transmisiones de radio en el lugar, por lo que acabó siendo bautizado como la Zona del Silencio. Después llegaron historias sobre caídas de meteoritos, avistamientos ovnis e incluso la aparición de fauna extraterrestre, todo ello siempre sin confirmar. Esas historias convirtieron ese sitio desértico en un imán para los turistas, por lo que no se puede descartar que los propios lugareños dieran pie a esas leyendas.

Uno de los paisajes de la Zona del Silencio (Foto: Bazarchihuahua.com).

Al margen de esas leyendas, el lugar forma parte de la Reserva de la biosfera Mapimí, por la amplia variedad de flora y fauna que contiene: más de 400 especies de plantas (entre ellas 39 tipos distintos de cáctus) y 200 especies de pájaros. Sean ciertas o no las leyendas, es un lugar atractivo para los aficionados al turismo alternativo. Eso sí, con temperaturas muy calurosas en verano y muy frías en invierno. Hoy en día, en ese lugar hay señales que indican cómo llegar a la “Zona del Silencio”, una denominación que se ha popularizado en los últimos 50 años, sobre todo con fines turísticos. Bajo estas líneas podéis ver su localización en Google Maps.

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Comentarios:

  1. wladimir

    interesante…

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